Panamá apuesta al teletrabajo en medio de crisis sanitaria

Escrito por Redacción Istmo

En marzo 18, 2020

Dinora Villarreal

 

Ya era un hecho y solo faltaba el instrumento legal para oficializarlo, amparando al binomio trabajador-empleador. Se trata del teletrabajo fundamentado en la tecnología vía internet. El momento es coyuntural, pues es sancionado justo en medio de una crisis sanitaria por la entrada del COVID-19 al país.

Sin embargo, representa una alternativa laboral, despejando la incertidumbre contractual, pues el Código de Trabajo exigía que el trabajador tenía que estar en un lugar fijo.

El teletrabajo viene como “anillo al dedo” ante el obligado replanteamiento de jornadas tradicionales de trabajo para que la economía no se resienta en grado sumo con la presencia de esta enfermedad en Panamá y en muchas otras partes del mundo.

“Entendemos que no todos los sectores productivos operan de la misma forma, por lo que recomendamos que aquellos que les sea factible promuevan la modalidad de teletrabajo de acuerdo con la ley recién aprobada y que regenta el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral”, dijo Jorge Juan De La Guardia, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.

Este mes el presidente Laurentino Cortizo Cohen sancionó la ley 76 que crea y regula el teletrabajo que prevé la generación de impacto positivo en la calidad de vida de los trabajadores, en quienes recae responsabilidad de producir más en menos tiempo. Eso debería reflejar un mayor equilibrio entre familia y trabajo.

Según la ley, el teletrabajo consiste en la prestación de servicios sin presencia física en el lugar de trabajo, a través de medios informáticos o de telecomunicaciones como: computadoras, teléfono celular, entre otros. Las labores serán supervisadas por un jefe o superior.

Sentido práctico

El diputado independiente Raúl Fernández, proponente de esta iniciativa dijo que desde hace algún tiempo hay empresas que ya utilizan este mecanismo. Hoy como Ley de la República los empresarios podrían establecer horarios adecuados, por ejemplo, martes y jueves desde casa y los demás días en las oficinas.

Advirtió de paso que “esto con el debido preaviso. Si alguien se va para teletrabajo puede retornar a la oficina sin problemas”.

Fernández acotó que “es obligación del empleador abastecer de las herramientas al empleado para que haga el trabajo, de igual forma el empleado al terminar el trabajo debe devolver todo en buen estado”.

En principio hubo aprehensión hacia la propuesta convertida en ley, por parte de la dirigencia laboral, en aspectos como protección del trabajador y la necesidad de establecer límites para evitar explotación. Las autoridades del Ministerio de Trabajo salen al paso argumentando que la ley es clara en que el contrato constará por escrito y se firmará en tres ejemplares. Habrá reconocimiento al teletrabajador en caso se registren accidentes laborales y se tomarán en cuenta las jornadas extraordinarias.

La ley está a la espera de reglamentación. Mientras tanto, se aplicaría dada el Estado de Emergencia declarado en el istmo. De hecho, ya hay quienes públicamente lo han hecho saber cómo Monseñor José Domingo Ulloa, quien en la celebración del pasado domingo, habló que estarían aplicando el teletrabajo en la Curia Metropolitana.

En la medida en que se supere la crisis sanitaria se observaría con más diligencia la puesta en ejecución del teletrabajo como herramienta eficaz para ser un país más competitivo y con mayores oportunidades de inversión generadoras de empleo, aportando progreso y desarrollo.

La Autora:

Es periodista de amplia trayectoria en medios impresos como Editora Panamá América y La Prensa. Actualmente es articulista del diario El Siglo. También posee experiencia en radio y televisión. Ha ejercido como Asesora de Comunicación en diversas instituciones gubernamentales y como Docente Universitaria.


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