Financiamiento, digitalización y encadenamientos marcan el crecimiento de las MIPYME en Panamá

Escrito por Redacción Istmo

En agosto 23, 2026

Facilitar el acceso al financiamiento, acelerar la digitalización y conectar a las micro, pequeñas y medianas empresas con cadenas productivas de mayor escala aparecen entre los principales desafíos para impulsar el crecimiento de las MIPYME en Panamá, aseguró la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP)

Estas prioridades formaron parte de las conclusiones del primer Congreso Nacional MIPYME 360: Transformando Desafíos en Oportunidades, organizado por la Federación de Cámaras de Comercio, Industrias y Agricultura de la República de Panamá (FEDECÁMARAS) el 19 de agosto en Santiago de Veraguas.

El encuentro reunió a empresarios, gremios, especialistas, organismos multilaterales y representantes del Gobierno para discutir acciones dirigidas a fortalecer la productividad, competitividad y sostenibilidad de las empresas, con especial atención a las oportunidades de desarrollo en el interior del país.

La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), integrante de FEDECÁMARAS, planteó posteriormente que el reto no debe limitarse a mantener pequeñas a estas empresas, sino crear las condiciones para que aumenten sus ventas, generen empleo, innoven y puedan competir en nuevos mercados.

El acceso al capital continúa siendo uno de los principales componentes de esa discusión.

La Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME), entidad rectora de las políticas públicas del sector, mantiene instrumentos destinados precisamente a facilitar el financiamiento de empresas que necesitan recursos para expandirse o aumentar su productividad.

A través del Programa de Financiamiento de la Micro y Pequeña Empresa (PROFIMYPE), AMPYME ofrece garantías complementarias para créditos productivos de hasta B/.25,000 para microempresas formales y B/.50,000 para pequeñas empresas, cuando las garantías iniciales presentadas por el empresario no son suficientes para la entidad financiera.

La institución cuenta además con FIDEMICRO-PANAMÁ, un fondo que canaliza recursos mediante operadores de microfinanzas y que contempla préstamos de hasta B/.25,000 por empresario para micro y pequeñas empresas inscritas en el Registro Empresarial de AMPYME.

La clasificación oficial establece como microempresa a la unidad económica con facturación anual de hasta B/.150,000; pequeña empresa, entre B/.150,000.01 y B/.1 millón; y mediana empresa, entre B/.1 millón y B/.2.5 millones.

La hoja de ruta empresarial también plantea una mayor vinculación entre MIPYME, universidades, centros de innovación y compañías de mayor tamaño, junto con el desarrollo de capacidades para exportar.

La transformación digital ya forma parte de las iniciativas oficiales dirigidas al sector. En junio de 2026, 41 empresas panameñas completaron el programa MIPYME en Línea, desarrollado por AMPYME y el Centro Regional de Promoción de la MIPYME (CENPROMYPE). Nueve de esas empresas fueron seleccionadas para recibir fondos de hasta $10,100 cada una destinados a implementar planes de comercio electrónico y transformación digital.

El desafío, por tanto, va más allá de crear empresas: implica aumentar su productividad y generar condiciones para que puedan escalar.

Otro de los planteamientos surgidos del Congreso fue fortalecer los encadenamientos productivos entre grandes compañías y proveedores nacionales.

La propuesta busca que una inversión de gran escala genere actividad adicional mediante compras locales, servicios, capacitación y contratación de proveedores, creando oportunidades en sectores como logística, transporte, alimentación, mantenimiento, tecnología y servicios profesionales.

Dentro de esa discusión, FEDECÁMARAS incluyó el futuro de la operación minera de Donoso y planteó su potencial como industria ancla para generar actividad económica y oportunidades para proveedores nacionales, especialmente en áreas fuera de la capital.

La posición gremial establece, sin embargo, que cualquier decisión relacionada con la actividad minera debe cumplir condiciones jurídicas, ambientales, técnicas, económicas y de transparencia, y responder al interés nacional.

Para el sector empresarial, el siguiente paso será transformar las conclusiones del Congreso en acciones coordinadas entre Gobierno, empresa privada, academia y entidades financieras.

La agenda plantea simplificación de trámites, financiamiento, formación empresarial, innovación, digitalización, capacidad exportadora y mayor participación de proveedores nacionales en las cadenas de valor.

El reto para Panamá no es únicamente tener más MIPYME. Es lograr que más empresas puedan formalizarse, crecer, contratar, innovar, acceder a financiamiento y competir dentro y fuera del país.


Redacción Istmo